Mezclar los ingredientes: En un bol, mezcla el calabacín escurrido con los huevos, el queso, la harina, el ajo, la sal, la pimienta y el orégano. Remueve bien hasta obtener una masa homogénea.
Cocinar:
Calienta una sartén grande con un poco de aceite de oliva a fuego medio.
Vierte la mezcla y extiéndela uniformemente, dándole la forma de una tortilla o base de pizza.
Cocina durante 4-5 minutos por un lado hasta que esté dorada y firme.
Voltea con cuidado y cocina por otros 3-4 minutos hasta que esté completamente cocida.
Servir: Puedes disfrutarla tal cual o agregar ingredientes extra como tomate, jamón, champiñones o más queso derretido.
Consejos para servir y almacenar
Para servir: Acompáñala con una ensalada fresca o una salsa de yogur y ajo para realzar su sabor.
Para almacenar: Guarda los restos en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta 3 días. Puedes recalentarla en la sartén o en el horno para mantener su textura crujiente.
Variantes
Versión sin gluten: Usa harina de almendra o avena en lugar de harina de trigo.
Más proteínas: Agrega trozos de pollo, pavo o atún a la mezcla.
Estilo pizza: Unta una capa de salsa de tomate y añade más queso antes de servir.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer esta receta sin queso?
Sí, puedes omitir el queso o sustituirlo por levadura nutricional para un toque de sabor similar.
¿Se puede hornear en lugar de freír?
Sí, puedes hornearla a 180°C durante 20-25 minutos hasta que esté dorada.
¿Puedo usar otro tipo de verdura en lugar de calabacín?
Sí, puedes probar con zanahoria rallada o espinacas picadas, aunque la textura variará un poco.
¡Anímate a probar esta receta y descubre por qué es una alternativa deliciosa y saludable a la pizza! 🍕🥒🥚